Una buena disciplina supone gestionar el aula de forma que las oportunidades para la distracción sean mínimas y que a los alumnos les sea fácil ocuparse en actividades de aprendizaje… La clave de una buena disciplina está, en primer lugar, en la prevención de conductas inadecuadas, y cuando éstas se producen, en abordarlas inmediatamente, con la máxima discreción y antes de que aumenten o se intensifiquen.
La gestión es una parte de la instrucción o un prerrequisito de la instrucción. Emmer (1987) definía la gestión del aula como “un conjunto de comportamientos y de actividades del profesor encaminados a que los alumnos adopten una conducta adecuada y a que las distracciones se reduzcan al mínimo”.
Duke (1979), decía que la gestión del aula son “las disposiciones y los procedimientos necesarios para establecer y mantener un entorno en el que puedan darse la instrucción y el aprendizaje”. Es decir, el profesor actúa de antemano para prevenir faltas de asistencia, falta de trabajo o distracciones. Algunos definen este carácter preventivo como buena disciplina.
La buena disciplina es un concepto muy amplio, en el que se incluyen un ambiente académico en el aula y prácticas docentes eficaces. La buena disciplina supone también fijar límites a los alumnos y reducir las oportunidades de conductas inadecuadas. no es fácil conseguir una buena disciplina; existen causas que provocan la distracción, como la pobreza y la marginalidad, el rechazo familiar, etc.
En la categoría de normas y expectativas, los profesores preocupados por la buena gestión:
- Establecerán normas claras y razonables, las menos posibles. Las normas deben especificar las conductas consideradas aceptables y las consecuencias de los malos comportamientos. Las normas se enseñan y se revisan desde el principio del curso.
Organización del aula:
- Planificar la transición de una actividad a otra de forma que resulte eficaz y relajada.
Mal comportamiento:
- ignorará las conductas indeseables de menor importancia, en vez de alentarlas presentándoles atención.
EL DOMINIO- CONTROL Y EL ENCABALGAMIENTO.
La primera característica de la buena gestión es el dominio-control la habilidad de comunicar a los alumnos que el profesor sabe lo que está pasando en el aula (kounin).
Se recomienda a los profesores que hicieran entender a sus alumnos mediante miradas generales, que eran consientes de la situación y que la dominaban.
Encabalgamiento es la capacidad de atender dos asuntos del aula a la vez, especialmente atender las distracciones sin entorpecer la actividad de aprendizaje que se esté llevando acabo.
CONTROL E INETRVENCIÓN INMEDIATA.
Emmer, sugiere que le dominio-control de kounin debe entenderse como una combinación de dos habilidades docentes interrelacionadas: el control y la evaluación detallada de la clase; y la intervención inmediata sobre los comportamientos irregulares.
El control y la evaluación no son suficientes por sí mismos. Deben complementarse con una intervención inmediata sobre las malas conductas.